Cómo justificar un robo (I)

La web del Gobierno www.lamoncloa.gob.es parece, a primera vista, una simple página de autobombo de nuestro Ejecutivo. Pero si uno bucea, bastante, puede encontrarse documentos como este, donde se empieza a esbozar la nueva Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, es decir, el instrumento jurídico con el que el rodillo absoluto del Partido Popular justificará su plan para exterminar, aún más, los restos de lo que una vez se llamó Estado del Bienestar, en un proceso que nos abocará, sin remedio, a una situación tan trágica como la de Grecia, pues estas medidas no son más que el calco de las que se llevaron a cabo en el país heleno.

Y como la cuestión es justificar este atraco al propio Estado, ya en la introducción podemos identificar las falacias, medias verdades y mentiras completas con las que el Gobierno intenta hacernos creer que éstas, las suyas, las que le imponen los poderes financieros, son las únicas opciones para salir de una crisis que, día a día, se parece más a un plan maestro para regresar a prácticas cercanas a la esclavitud, a un sistema feudal, global y actualizado.

En la propia introducción, el texto identifica al coma en que se encuentra la demanda interna como la causa por la que no se consigue crear empleo. He aquí la primera media verdad, ya que, aunque el papel de la demanda interna es fundamental para reactivar la economía, nada menciona de los desastrosos efectos que para el mercado laboral tienen otras reformas como el retraso de la edad de jubillación o la progresiva facilitación del despido libre. Tampoco se habla de las graves consecuencias que tuvo el haber fomentado la burbuja del ladrillo, que empleó a muchísimas personas en el ramo de la construcción; un modelo productivo que se sabía que iba a estallar tarde o temprano, dejando a cientos de miles de trabajadores en paro y sin planes específicos para reemplearlos en otros sectores.

Pero la media verdad se torna mentira completa cuando, en el párrafo siguiente, se lee que “la desaceleración de la demanda interna, más pronunciada que en la media de los países de la Unión Europea, está ligada a las dificultades de acceso a la financiación en los mercados”. Es decir, que para este Gobierno, el que la gente no pueda consumir y, por tanto, reactivar la demanda interna, se debe a que tenemos dificultad para endeudarnos en el exterior. Nada tiene que ver, por tanto, el recorte de los sueldos de los funcionarios, que son los que sostienen prácticamente este indicador, o el aumento de impuestos indirectos al consumo, como el IVA, que además incumplen el mandato constitucional de progresividad impositiva.

Más allá de esas evidencias, alarma exageradamente que nuestro Gobierno conciba el endeudamiento como necesidad, pues ya sabemos que, a través de créditos, que se pagan pidiendo más créditos, lo único que se consigue es cavar más hondo aún la propia tumba.

Es difícil no tener que pararse en cada uno de los párrafos para ir desmontando falacia tras falacia, pero clama al cielo el trato que este análisis hace de la temida deuda. Todavía en la introducción, podemos leer que “se ha producido un incremento de la deuda externa neta desde el 29,26% del PIB en 2003 al 92,45% del PIB en el primer trimestre de 2012. La dependencia de la financiación externa, en definitiva, es la principal fuente de vulnerabilidad de la economía española”. Pero se obvia, interesadamente por supuesto, qué pocerntaje de esa deuda neta corresponde a deuda pública y cuánto a deuda privada, principalmente a la de los bancos y cajas.

En este gráfico se puede comprobar que el peso de esa deuda, históricamente, ha sido consecuencia de la actividad empresarial, donde se encuentran los bancos. No hay que olvidar que el estallido de la crisis financiera tiene en el endeudamiento masivo, con fines especulativos, una de sus principales causas, creando dinero ficticio y haciéndolo circular en forma de productos financieros “de alto riego” (de impago) por todo el mundo.

No es hasta que estalla la crisis cuando la deuda de las familias y la propia del Estado se dispara. ¿Pero cómo explica el Gobierno este aumento de la deuda pública española? En la página 14 del documento se identifican el “empeoramiento del déficit público, unido a un bajo crecimiento económico y al endurecimiento de las condiciones de acceso a los mercados financieros, que se ha traducido en el aumento de los tipos de interés en los mercados de deuda” como las causas que han disparado la deuda pública “de un mínimo alcanzado en 2007 del 36,2 por ciento del PIB, hasta el 68,5 por ciento a finales de 2011.”

Nada dice el análisis sobre la creación y dotación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que ya lleva desembolsados más de 20.000 millones (el doble de los recortes efectuados en sanidad y educación), para tapar los agujeros de, por el momento, 9 bancos.

Y ya que ha aparecido otra de las palabras de moda, el déficit, expliquemos que resulta de la resta de los gastos públicos a los ingresos del Estado, principalmente obtenidos vía impuestos. Y a pesar de que el texto del Gobierno hace mucho hincapié en los elevados gastos y en el descenso de los ingresos, en su tónica, vuelve a ocultar causas por las que las arcas públicas cada vez tienen menos entradas.

Antes de entrar en materia de impuestos, conviene recordar que los llamados “directos” gravan la capacidad económica de las personas (físicas o jurídicas, es decir, empresas), aumentando el porcentaje a pagar cuantos más ingresos y patrimonio tengan. Estos impuestos (IRPF o Impuesto sobre el Patrimonio) cumplen el mandato de progresividad de la Constitución, mientras que los impuestos indirectos (IVA, tabaco o alcohol) son abonados en igual porcentaje, independientemente de la capacidad económica, considerándose más injustos.

Pues bien, tanto los ingresos por IVA e IRPF caen en picado desde el 2007 hasta 2009. En concreto un 31 y 36 % respectivamente. En 2010 la subida del IVA hace que los ingresos por este concepto se recuperen, pero permanezcan aún lejos de la recaudación previa a la crisis. La estrategia fiscal, tanto de este Gobierno como del anterior, no se puede calificar más que de desastrosa, primero por las reducciones sistemáticas de impuestos directos que el ejecutivo de Zapatero llevó a cabo, en un gesto populista, antes del estallido de la crisis, o en maniobras absurdas como la devolución universal de 400 euros sobre el IRPF o el conocido como “cheque bebé”.

Pero es que, una vez acelerada y acentuada la recesión, la política fiscal se ha centrado en aumentar precisamente los impuestos que castigan más a las clases medias y bajas, los indirectos, que al mismo tiempo afectan negativamente a la demanda interna.

Aún con los problemas de recaudación tributaria que tenemos, a ninguno de los dos gobiernos se les ocurrió modificar el escandaloso 1% al que tributan las Sociedades de Inversión en Capital Variable (las famosas SiCav), o las Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros (ETVE), que permiten a empresas como Exxon Mobile forrarse sin dejar apenas un céntimo en el país, convirtiendo a España en un auténtico paraíso fiscal para grandes multinacionales.

Si a todo eso le sumamos que el fraude fiscal estimado podría alcanzar entre el 20% y el 25% , o que gran parte de lo que “pedimos” en el extranjero va destinado a pagar los intereses de deudas previas, acumulándose, alcanzamos a tener una visión mucho más completa y real, no el cuento maliciosamente sesgado que nos pretende colar nuestro gobierno.

Y es que, sin duda, ellos conocen la historia completa, pero no les interesa salvaguardar la felicidad y la calidad de vida de las personas que, a la postre pagan sus sueldos y sus privilegios. Se deben a otro tipo de poder, a una élite que luego les garantizará un cómodo retiro como consjeros de alguna corporación, que les hará regalos o que les pagará las campañas millonarias de sus partidos. Esto lo sabe De Guindos, como lo sabía Papademos cuando hizo lo mismo en Grecia, o Mario Draghi, que era vicepresidente de Goldman Sachs International, cuando esta compañía “aconsejó” al gobierno griego sobre cómo “maquillar” sus cuentas, justo antes de descubrir que el país estaba al borde del abismo.

La desinformación, la mentira, los intereses velados, la pauperización de las condiciones de vida o la desintegración de la democracia son las consecuencias lógicas e inevitables de colocar, primero, y mantener, después, a los lobos al cuidado del rebaño.

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3 comentarios el “Cómo justificar un robo (I)

  1. De bares dice:

    Reblogged this on and commented:
    Robo justificado

  2. Los políticos han llevado a España al borde de la ruina económica y moral. Los ciudadanos tenemos que pagar la fiesta perpetua en la que han vivido.
    No podemos permitir que nosotros, gente de bien, tengamos que pagar la insensatez y el saqueo continuo al que han sometido a la sociedad española.
    Los políticos corruptos no sólo han esquilmado económicamente España, nos han robado nuestra propia dignidad, nuestro futuro y el de nuestros hijos.
    Por todo ello, debemos de exigir el endurecimiento de la penas de prisión para todos aquellos servidores públicos corruptos que se creen inmunes después de la comisión de delitos que perjudican gravemente a la sociedad.
    Enlace para firmar: http://www.avaaz.org/es/petition/Endurecimiento_de_las_penas_de_carcel_para_los_policos_corruptos/?cQXzYcb

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